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05/07
27/10
2019
Desde
Hasta
2019
Visitala de jueves a lunes, y en días feriados, de 12 a 20 horas; los miércoles de 12 a 21 horas
MALBA - Av. Pres. Figueroa Alcorta 3415, CABA

Leandro Erlich es un artista conceptual argentino que vive y trabaja entre Buenos Aires y Montevideo. Ha recibido numerosos premios, entre ellos: el Roy Neuberger Exhibition Award (NY, 2017), la nominación al Prix Marcel Duchamp (Paris, 2006), el UNESCO Award (Istanbul, 2001), El Premio Leonardo (Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, 2000), el Fondo Nacional de las Artes (Buenos Aires, 1992).

 

Define el arte como forma de provocar la emoción. Busca achicar la distancia entre el arte de museo y la vida de todo ciudadano.

 

A lo largo de las últimas dos décadas, Leandro Erlich (1973, Buenos Aires) ha creado un cuerpo de esculturas y grandes instalaciones en el que la apariencia arquitectónica de lo cotidiano funciona como una especie de trampa perceptiva: conduce al espectador desprevenido a una paradoja visual que desafía los presupuestos del orden y las reglas del mundo material. En el universo paralelo de Erlich, las escaleras no llevan a ninguna parte, los ascensores no paran en destino, los espectadores pasivos se convierten en participantes activos, las nubes adquieren nuevas características físicas y la solidez de los espacios edificados resulta ser una fugaz ilusión óptica.

 

Liminal es la primera exposición antológica de Erlich en todo el continente americano y reúne una selección de veintiuna instalaciones, producidas desde 1996 hasta la fecha. El título refiere a una zona existente en el umbral de otro espacio, remite a la posición de estar a punto de cruzar hacia o entrar en un lugar o estado de existencia específicos, pero sin llegar nunca del todo. Oscilar en el borde liminar de una experiencia sugiere que siempre estamos atrapados entre una realidad previa, que ya ha sido dejada atrás, y una nueva que nos invita y está cerca, pero que nos deja varados si nos demoramos.

 

El impacto acumulado de experimentar varias obras de Erlich en una sola exposición intensifica nuestra conciencia de una dualidad inherente a lo real, y hace que nos preguntemos en qué circunstancias podríamos afirmar con seguridad que estamos efectivamente aquí o allá.

 

Conseguir este efecto requiere una simulación verosímil de la vida diaria y, para lograrla, la secuencia de obras en exhibición incluye figuraciones explícitas de la existencia cotidiana: nubes, el subte, un aula, la vereda, una pileta, un salón de belleza, los vecinos, puertas, un jarrón con flores. Sin embargo, pese a las apariencias, cada pieza contiene señales de lo asombroso que producen un suave shock, pues algo que no puede ser real se revela tan común y fáctico como el predecible fenómeno que estábamos anticipando.


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